-La tierra.
-Sí, esta es la tierra.
-Me dibujaste con patas pequeñas y no puedo salir deslizándome, es natural. Solo quedan aquellos viajes locos de cabeza triangular (...)
-Qué quieres que haga... Qué me miras, defiéndete intestino, lleva tus flores a la huerta, tranquilamente. Las parlanaturas de tu techo se me expresan, así, sinceramente, sin mucho frío entre sus aguas y lo entiendes.
-Lo entiendes.
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